El Espacio Joven de Daimiel se transformó este fin de semana en el punto de encuentro para celebrar Halloween. Más de 500 niños y 600 adolescentes participaron en varias jornadas llenas de terror, con actividades pensadas para disfrutar de esta fiesta en familia. Las puertas del recinto se abrieron a quienes buscaban pasar una tarde diferente entre disfraces, luces tenues y calabazas.
La atracción principal fue el pasaje del terror, instalado en la planta superior y decorado con todo tipo de motivos de Halloween. El recorrido, dividido en varios escenarios con personajes terroríficos, no dejó indiferente a nadie, con un horario para los más pequeños y otro para adolescentes.
Los asistentes también pudieron disfrutar de talleres de manualidades y maquillaje tematizado para la ocasión, además de una zona de ocio con billares, máquinas arcade y consolas que añadieron el toque más moderno a una propuesta pensada para todos los gustos.
Halloween en Daimiel se consolida como una cita esperada. Niños y familias llenaron el espacio de disfraces, emoción y ganas de pasarlo bien, reforzando el espíritu comunitario de la localidad.
























