Daimiel demostró en FITUR que es un destino que apuesta por un turismo sostenible y de calidad, con una oferta basada en su patrimonio histórico y natural.
Entre sus principales atractivos destaca la Venta de Borondo, un edificio de origen cervantino que se está rehabilitando como nuevo eje patrimonial y recurso turístico estratégico para el municipio. Junto a este enclave, Daimiel ha puesto en valor otros grandes recursos como el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, la Motilla del Azuer, con el pozo más antiguo de la Península Ibérica, y la laguna de Navaseca, un espacio de referencia para la observación de aves.
Unos días en los que también se han establecido contactos con agencias y turoperadores para seguir impulsando Daimiel como destino de interior, promoviendo un modelo de crecimiento equilibrado que dinamice la economía local y respete el entorno natural y el patrimonio histórico.
























