En Malagón había mono de carnaval… y se está notando. Muy pocos se perdieron el tradicional Baile del Santo, una de las citas más esperadas del Carnaval.
Y es que la plaza se llenó hasta arriba de vecinos y visitantes con disfraces de todo tipo: desde los más elegantes hasta los más locos, creando una auténtica pasarela de color, humor y buen rollo.
Entre selfies, risas, y coreografías improvisadas, la tarde fue subiendo de nivel gracias a la orquesta Xharma, que consiguió que hasta el más tímido acabara bailando como si no hubiera un mañana.
La música sonaba alta, la vergüenza estaba baja y nadie quería quedarse quieto. Familias, cuadrillas y curiosos se mezclaron en una plaza convertida en pista de baile improvisada.
Y lo mejor es que esto no acaba aquí: el Carnaval de Malagón, declarado de Interés Turístico Regional, aún tiene días por delante para seguir regalando momentazos.























