Puertollano ha cumplido con la tradición y ya respira ambiente de feria tras una inauguración multitudinaria. Las luces del ferial han devuelto el color a una ciudad que se ha echado a la calle para celebrar su primer día grande, donde las risas en las atracciones y los reencuentros en el ferial han sido los verdaderos protagonistas de la velada.
Y es que, más allá de las luces, el alma de la fiesta reside en sus casetas tradicionales, que este año han recuperado su esencia como punto de encuentro vecinal. El aroma a gastronomía local se mezclaba con la música, dando un ambiente festivo inigualable.
Con este ambiente tan animado, las expectativas para los próximos días son inmejorables. Ahora toca coger fuerzas, porque esto no ha hecho más que empezar.
























