Las calles de Malagón han vuelto a llenarse del rugir de los motores y el sonido de los claxons para arropar a San Cristóbal. Una festividad marcada en rojo en el calendario de un municipio donde el sector del transporte, la agricultura y el taxi son el auténtico motor económico y vital para muchísimas familias.
es que la devoción al patrón de los conductores trasciende lo puramente religioso. Tras una semana intensa de actos previos, el día grande ha culminado hoy con la procesión y la tradicional bendición de vehículos.
La jornada de convivencia continuó con una gran comida en el recinto ferial. Un merecido descanso para reponer fuerzas antes de devolver la imagen a su ermita
























