En Castellar de Santiago el miércoles de ceniza no se entierra a Doña Sardina, en Castellar se le llora al “agüelo”. Tras el velatorio, los ceniceros, ataviados con cubos de ceniza, reparten durante el cortejo fúnebre “un polvico” a las mozas casaderas en una celebración única que no se realiza en ningún otro municipio. Castellar está apostando por revitalizar esta celebración participativa, irreverente y profundamente popular.
La jornada comienza con el velatorio, donde se reparte chocolate y bizcocho a los presentes, seguida de la procesión acompañada por la Banda de Música Municipal y posteriormente la tradicional sardinada. La fiesta finaliza con la entrega de premios al cenicero y la viuda más jóvenes, el cenicero más auténtico, la viuda más marchosa y el mejor grupo de acompañamiento en una celebración que no deja indiferente a nadie.
























