La salud de las aguas subterráneas en la provincia tiene por fin un diagnóstico claro. El estudio hidrogeológico impulsado por la Diputación de Ciudad Real revela que, aunque el acuífero 23 está mejor que en 1995, el nivel del agua no deja de bajar. Si no hay lluvias abundantes que lo remedien, el déficit hídrico será más acusado a partir de 2031.
Y es que el futuro del campo y la industria agroalimentaria pasa por actuar ya mismo. Miguel Ángel Valverde ha puesto sobre la mesa alternativas viables como crear nuevas infraestructuras para embalsar agua o reutilizar aguas depuradas. Desde la institución provincial tienen claro que esta batalla hay que librarla juntos para afrontar la escasez con infraestructuras, regeneración, recarga y movilización de recursos.
























