Las calles de Montiel volvieron a acoger la tradicional procesión del Cristo de la Expiración, una de las manifestaciones de devoción más arraigadas y vinculada a la histórica ermita que alberga esta imagen.
Vecinos y visitantes acompañaron al Cristo durante su recorrido por las calles, en un ambiente marcado por el recogimiento y la tradición, manteniendo viva una celebración que forma parte de la identidad religiosa y cultural del municipio.
El Cristo de la Expiración está vinculado a una ermita de especial relevancia histórica, que fue la primera vicaría de la Orden de Santiago en 1240, lo que convierte este espacio en un importante testimonio del pasado de la localidad y de la presencia de la orden en este territorio.
Durante la procesión no es la talla original la que abandona habitualmente el templo. La imagen original permanece en la iglesia y únicamente sale en ocasiones especiales, como medida de conservación y protección. Es una réplica del Cristo de la Expiración la que recorre las calles y permite mantener esta tradición sin poner en riesgo la conservación de la imagen histórica.
Así, un año más, el Cristo de la Expiración volvió a encontrarse con sus vecinos en una procesión que une devoción, historia y patrimonio.

























