El Viernes Santo en Malagón ha arrancado con uno de esos momentos que ponen la piel de gallina. Tras salir de la parroquia de Santa María Magdalena, las imágenes de Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Virgen de los Dolores se han buscado por las calles hasta fundirse en un solo sentimiento en la Plaza del Santo. Es una cita marcada por la solemnidad donde el silencio solo se rompe por la melodía de la banda municipal y la lectura de la sentencia, que marca el camino de la Madre tras los pasos de su Hijo hacia el Calvario.
La jornada no solo destaca por la belleza de las tallas, sino por ver cómo la Semana Santa malagonera sigue ganando peso, gracias también a la implicación de los más jóvenes, ya sea con las hermandades o con la banda de música, asegurando que la tradición de un pueblo no se pierda
Todo está listo ya para una tarde intensa que continuará a las ocho con la procesión del Santo Entierro, cerrando un viernes de pasión que confirma la relevancia de Malagón en el calendario litúrgico de la región
























